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La falta de servicios, el aislamiento geográfico, la cultura de normalización de situaciones violentas y discriminatorias hacia las mujeres, son caldo de cultivo para la violencia machista

Con motivo del Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género CERES quiere poner el foco en la necesidad de que la sociedad en su conjunto y todas las administraciones públicas tomen en serio la cuestión de Estado de la que se trata la violencia hacia las mujeres.

“En el medio rural vivimos en una situación de discriminación que nos aboca hacia la violencia totalmente normalizada”, indica la presidenta de la Confederación de Asociaciones de Mujeres del Medio Rural CERES, Inmaculada Idáñez. Y es que tal y como nos indica el informe del Ministerio de Igualdad y la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género de 2020 sobre las “Mujeres Víctimas de Violencia de Género en el Medio Rural”, los propios profesionales que atienden a las mujeres en los distintos recursos existentes en nuestros territorios apuntan al sistema patriarcal, los estereotipos de género, la diferenciación por roles y atribuciones de género, como causas de la violencia.

Por eso consideramos de vital importancia continuar y tomar como un problema estructural de nuestra sociedad la violencia que debe ser abordado desde diferentes ámbitos por supuesto comenzando por la educación, donde el lenguaje, los símbolos y los contenidos de las materias educativas se aborden desde la igualdad.

Recursos de atención a las mujeres víctimas de violencia, en el medio rural no son los mismos ni se trabajan de la misma forma que en los entornos urbanos. El estudio manifiesta la falta de conocimiento por parte de las mujeres del medio rural de los derechos que tienen y de los recursos con los que pueden contar. “Es fundamental que los Ayuntamientos reciban presupuestos para organizar programas y campañas cercanas que permitan acercarse a las mujeres y propiciar espacios de encuentro donde ellas puedan ir saliendo de la violencia al entrar en dinámicas de participación activa dentro de la sociedad rural”, indica Idáñez. En este sentido desde CERES reiteramos que no toda la solución hacia la violencia está en la denuncia: “este es un paso más y una vía de escape para algunos casos de violencia de género en los que la vida de las personas está en peligro pero no la única”. Que las mujeres encuentren espacios donde poder hablar, donde poder identificar sus problemas y las formas de huir e independizarse del agresor nos parece mucho más importante: “nosotras organizamos numerosas jornadas y talleres de diferente enfoque con mujeres en el ámbito rural y somos conocedoras de que muchas de ellas incluso viven tensión en la pareja cuando plantean que van a participar en una actividad a lo largo de una jornada con otras mujeres para hablar de temas de igualdad aunque incluso estos temas estén enfocados al acceso al empleo. El machismo impera en la cultura rural y aún perviven muchos roles que sólo nos ven de limpiadoras de las casas y cuidadoras y ahí es donde nos quieren seguir viendo”. Nuestra confederación junto a COAG consideramos que la relación entre esta cultura y la violencia es directa, no son cuestiones aisladas, la discriminación y el trato desigual hacia las mujeres es el caldo de cultivo del que posteriormente derivan los asesinatos en la punta del iceberg, pero debajo, hay todo un sistema de injusticias alimentándolo.

Pero desde aquí queremos hacer una llamada de atención a nuestra preocupación por la falta de oportunidades laborales para las mujeres del medio rural como causa de la violencia. La relación directa que sigue existiendo en los pueblos entre mujer y cuidados tiene consecuencias nefastas hacia nuestra dependencia económica de las parejas, hacia la falta de tiempo para buscar empleo o para salir a trabajar y como último recursos, falta de oportunidades para participar en la vida pública y social, una cuestión que nos parece relevante porque entendemos que cuando salimos de casa y nos relacionamos con otras personas es cuando se nos abren puertas para reconocernos como personas agredidas y en situación vulnerable.

En las próximas jornadas, todas las asociaciones de CERES y las miembros de esta entidad, participaremos en múltiples actos de condena, repulsa, manifestación contraria hacia la violencia y visibilización educativa respecto de la violencia de género en nuestros pueblos. Colaboramos con entidades públicas y privadas en diferentes convocatorias y nos veréis también en el encuentro con la Ministra de Igualdad y Delegada de Gobierno para la Violencia de Género que mantendrá esta tarde con las asociaciones de mujeres y la sociedad civil en la sede del ministerio en Madrid.

Di “NO” a la violencia hacia las mujeres, sé valiente y apunta al maltrato, posiciónate en contra y visibiliza tu rechazo

ESTUDIO SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL MEDIO RURAL. http://coag.chil.me/download-file/104758-336009